Las propuestas del agro para enfrentar el terremoto
Luego de verificar que su familia estuviera bien, Antonio Walker se dirigió al fundo Marengo. El sol despuntaba la mañana del sábado 27 de febrero e iluminaba un escenario apocalíptico en Curicó.
Walker tenía razones de sobra para tomar su camioneta y llegar a Marengo. Como productor frutícola, allí tenía buena parte de sus huertos. Tras recorrer los árboles frutales y las oficinas encontró el daño esperado para un cataclismo como el que azotó al país a las 3:34 horas: una importante cantidad de frutas estaba en el suelo.
Para lo que Antonio Walker no estaba preparado era para la reacción de sus trabajadores.
-Al mediodía, más de la mitad de la gente ya se había presentado en Marengo. Estamos hablando de personas que, en muchos casos, tenían sus casas dañadas. Pero, aún así querían saber en qué podían ayudar para superar los daños provocados a la empresa por el terremoto. Demostraron un compromiso que conmueve. La televisión no mostró esas historias, se privilegió contar sobre los desmanes, afirma Walker.
Geográficamente, el movimiento de 8,8 grados en la escala de Richter calza casi perfectamente con buena parte de la actividad agrícola. De hecho, las imágenes de cubas de vino destruidas, canales rotos y
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